Aprende a comer bien

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¡Buenos días de viernes! ¿Ya tenéis planes para este fin de semana?

Hoy os traigo la entrada que tenía pensada para la semana pasada, pero que no pude publicar por problemas de conexión.

Mientras le daba vueltas el viernes pasado al tema que iba a tratar en el blog pensé que, ya que el viernes anterior os había hablado de la cerveza, no se me ocurría mejor acompañamiento para ésta que las aceitunas. A mí me parecen inseparables :), ¿y a vosotros?

Para empezar os diré que la aceituna de mesa es un alimento muy equilibrado y nutritivo. Además de contener todos los aminoácidos esenciales (aquellos que no puede “fabricar” nuestro organismo y que, por tanto, son de necesario aporte dietético) y de tener una importante proporción de fibra (favorece procesos gastrointestinales y, por tanto las digestiones), también es clave su contenido tanto en minerales (calcio y hierro) como en vitaminas (provitamina A, Vitamina C y Tiamina o Vitamina B1) y su contenido en antioxidantes.

Uno de los aspectos que más caracterizan a la aceituna es su perfil lipídico. Contiene grasas pero la mayor parte de éstas son de tipo monoinsaturado (¿recordáis sus beneficios del post sobre las grasas insaturadas? podéis consultarlo aquí), entre ellas el más abundante es el ácido oleico.

Es uno de los alimentos clásicos de la Dieta Mediterránea y como sabéis, existen diferentes variedades que difieren entre si por su composición y sus propiedades. No obstante, se trata de un alimento a mi entender un poco “estigmatizado”, es decir, que se le tiene mucho miedo porque “engorda”. Bueno pues, no engorda ni de forma parecida que las patatas fritas que también podamos tomarnos junto a nuestra cerveza del fin de semana 🙂 . Una ración aproximada de 25 g de aceitunas (alrededor de 7 unidades) vienen a sustituir alrededor de media ración de las grasas diarias recomendadas y se traducen en unas 45 kcal aproximadamente, ¿a que no es tanto? (las aceitunas aportan unas 180 kcal cada 100 g de porción comestible).

Además, es muy frecuente su inclusión en diferentes preparaciones culinarias (pizzas, rellenos, aliños…) y la elaboración de productos derivados como patés de aceituna, debido a que se trata de un alimento muy versátil y que ayuda a aumentar la variedad en nuestra dieta.

Por último aquí os dejo un enlace a la página web de la que os hablaba ayer alimentación.es (del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) en la que podréis encontrar un vídeo confeccionado con la intención de promocionar este fruto difundiendo sus propiedades y características. También os dejo el enlace de la página web www.fundaciónaceituna.com donde se realiza la promoción de este producto y donde podréis ampliar información.

¡Espero que el post de hoy haya sido de vuestro agrado! ¡Disfrutad de vuestra cervecita de viernes acompañada de unas aceitunas!

¡Muchas gracias por pasaros! ¡Buen fin de semana y… hasta el lunes!


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¡Hola a tod@s! ¿Qué tal habéis empezado lo que ya podemos llamar fin de semana?

Hoy, mientras le daba vueltas lo que podía contaros he pensado: ¿Qué mejor tema para un viernes que la cerveza? Así que, aquí os la traigo. Empecemos.

La cerveza es una bebida a base de cebada fermentada por una levadura llamada Saccharomyces cerevisiae (la misma que para la producción del pan), cuyo consumo se ha enmarcado dentro de patrón alimentario de la Dieta Mediterránea (clásicamente entendido) y al cual se le atribuyen múltiples efectos beneficiosos sobre el organismo.

Lo primero sobre lo que quiero incidir es que todos los efectos positivos sobre los que voy a hablaros hacen referencia a un consumo moderado de cerveza (con alcohol, claro, la sin es “libre”), nunca debiendo usarse para justificar un consumo desmesurado de esta bebida.

Por un lado, deciros que la cerveza es rica tanto en vitaminas como en minerales. En cuanto a las vitaminas, las más abundantes son las del complejo B como, por ejemplo, tiamina (B1), riboflavina (B2), ácido pantoténico (B5), ácido fólico (B9) y derivados (folatos), etc…  El ácido fólico es el más abundante y, además, cumple funciones tan necesarias para nuestro organismo como el mantenimiento de la vida celular,  el crecimiento y la formación de nuevos tejidos, y la reducción de factores de riesgo de enfermedades cardiovaculares. En lo referente a los minerales, deciros que la cerveza contiene minerales como el silicio (favorece los procesos de formación ósea), magnesio, potasio y sodio. Este contenido en minerales, junto con su contenido en maltodextrinas naturales (hidratos de carbono de absorción lenta que ayudan a evitar bajadas y subidas de glucosa en sangre), hace que sea una bebida idónea para la reposición de sales minerales y azúcares tras la práctica de ejercicio físico. ¿Os habéis fijado que ahora la ofrecen en las carreras populares, maratones, etc.?

Es una bebida baja en calorías por lo que rompe con la concepción típica de la “curva de la felicidad”; su variedad con alcohol contiene unas 45 kcal/100 ml y la “sin” contiene unas 17 kcal/100 ml (la horchata de chufa 70 kcal/100 ml, la leche entera 62 kcal/ml, el zumo de piña 48 kcal/100 ml, etc.). Además, contiene fibra soluble que ayuda a combatir tanto el estreñimiento como la hipercolesterolemia (altos niveles de colesterol en sangre) y polifenoles (antioxidantes naturales) que protegen contra enfermedades cardiovasculares y reducen los procesos oxidativos responsables del envejecimiento y deterioro del organismo.

Y llegamos al tema espinoso, el alcohol etílico. Siempre y cuando hablemos de individuos adultos y sanos, un consumo moderado de cerveza con alcohol (por su efecto vasodilatador), puede llevar a diferentes beneficios sobre el organismo: reduce en torno a un 40% el riesgo de padecer angina de pecho o infarto, disminuye la incidencia de patologías como la hipertensión arterial o la diabetes y aumenta los niveles de colesterol “bueno” (HDL, ¿os acordáis?).

Por último, os dejo una imagen de la pirámide de la alimentación saludable en la que se contempla el consumo moderado de bebidas fermentadas (cerveza y vino) junto con otros factores tan importantes como el consumo de hidratos complejos, frutas y verduras, la práctica de ejercicio físico y una buena hidratación. ¡Ah! y el link de una página web dedicada a la cerveza donde podréis ampliar información si os apetece.

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Espero que os haya resultado interesante la entrada de hoy. ¿Os tomaréis una cerveza a mi salud?

¡Muchas gracias por vuestra visita! ¡Nos leemos el lunes! ¡Buen fin de semana!



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