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¡Buenos días a tod@s! ¡Ya es miércoles, ecuador de la semana!

Hoy os traigo a una gran conocida, la manzana. Seguro que tod@s la coméis con relativa frecuencia (dependerá del caso y de los gustos de cada un@, claro), aunque es posible que no conozcáis todas sus propiedades y los beneficios que aporta. Pero bueno, para eso estoy yo, para contároslas, ¿no?

Empecemos pues.

La manzana es una fruta que, además de ser económica y muy nutritiva, se encuentra disponible durante todo el año (debido a que hay muchas variedades diferentes), es fácil de conservar (tanto en frío como a temperatura ambiente) y que, por su composición nutricional, tiene numerosas propiedades beneficiosas para nuestro organismo.

Es un alimento muy hidratante ya que, básicamente el 85% de su composición es agua. Los siguientes nutrientes más abundantes son los azúcares y, de entre ellos, la fructosa (azúcar propio de las frutas que la hace adecuada para diabéticos) el mayoritario, siendo menor el contenido de glucosa y sacarosa. Además es rica en pectina, un tipo de fibra soluble que ayuda a regular el tránsito intestinal tanto en periodos diarreicos como de estreñimiento. ¿Cómo puede ser esto? Pues resulta que en función de como se consuma esta fruta, el efecto puede ser diferente sobre los procesos gastrointestinales. Por un lado, si la consumimos cruda y con piel, al aprovechar la fibra insoluble que encontramos en ésta, la actividad intestinal se ve estimulada. Al contrario, si la pelamos y consumimos sólo la pulpa (dónde se encuentra la mayor parte de la pectina) se ralentiza el tránsito y se produce la absorción de agua por parte de la fibra soluble, aspectos que en caso de procesos diarreicos resultan muy beneficiosos. Además, también ayuda que sea rica en taninos, compuestos con propiedades astringentes y antiinflamatorias (reduce inflamación del epitelio intestinal).

Otro punto clave en la composición nutricional de la manzana es su contenido (sobretodo en la piel) en compuestos fitoquímicos y más concretamente en polifenoles, sustancias con alto poder antioxidante que neutralizan los radicales libres reduciendo los efectos negativos que éstos pueden producir sobre el organismo. Es por estos compuestos por lo que la manzana está altamente recomendada en dietas con las que se pretende prevenir el riesgo cardiovascular, las enfermedades degenerativas o el cáncer.

En cuanto a su contenido en minerales, el potasio es el mayoritario. Aunque con un contenido moderado, éste dota a la manzana de poder diurético, haciéndola idónea para el tratamiento dietético de la hipertensión arterial y de aquellas enfermedades asociadas a la retención de líquidos (menos en los casos en los que exista insuficiencia renal, ya que la ingesta de este mineral se controla/reduce).

A parte de las anteriormente citadas, también es un alimento con propiedades expectorantes (anticatarral), reductoras de la acidez estomacal (contiene glicina que actúa como un antiácido natural), sedantes (por su contenido el fósforo ayuda a dormir mejor), reductoras de la temperatura corporal/fiebre, promotoras de la salud dental (aunque, por su contenido en fructosa y otros azúcares, nunca puede sustituir a la higiene bucal), etc.

Sin duda, sus propiedades nutricionales y los efectos que éstas ejercen sobre el organismo la hacen imprescindible pero, la versatilidad que ofrece a la hora de consumirla es un valor añadido a la hora de escogerla ya que puede utilizarse como la pieza de fruta a ingerir tras las comidas o entre horas, en ensaladas, en salsas, en compotas, en guisos, en zumos, en repostería, etc…

Por último, os dejo un dicho inglés, “An apple a day keeps the doctor away”, cuya traducción significa que “una manzana al día mantiene alejado al médico” y lo resume todo.

¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais todas estas propiedades de la manzana?

¡Muchas gracias por pasaros! ¡Nos leemos mañana!

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