Anorexia_bulimia_santiago_alvarez

¡Buenos días a tod@s! ¡Por fin estamos de pre-fin de semana!

Hoy quería aprovechar para aclarar un concepto que apareció en la entrada de ayer sobre la Vitamina A y que, tal vez, pudo llamaros la atención.

Os pongo en antecedentes. Cuando ayer repasamos los efectos adversos asociados a un exceso de Vitamina A, entre ellos apareció la anorexia. Supongo que vuestra primera impresión debió de ser, ¿anorexia? ¿un exceso de Vitamina A puede abocarme a paceder anorexia? Bueno pues sí, pero no se trata de la anorexia como trastorno alimentario (concepto conocido por todos) sino como síntoma asociado a una patología o estado fisiológico especial.

Como os iba diciendo, por un lado tenemos la anorexia entendida como un síntoma, que consiste en una disminución o pérdida del apetito que puede darse por diferentes razones como, por ejemplo, situaciones transitorias de estrés, patologías del aparato digestivo o generales (p.ej. cáncer), sequedad bucal en edad avanzada, uso de determinados fármacos, etc. No se trata de una enfermedad en si sino de uno de tantos procesos asociados a estados fisiológicos “no normales”.

Por el contrario, la anorexia nerviosa sí que es lo que todos conoceréis, un trastorno alimentario de base psicológica que consiste en una distorsión de la propia imagen corporal acompañada de una preocupación extrema por el aspecto físico, que deriva en una pérdida autoinducida de peso corporal (reducción de la ingesta + estimulación del vómito) hasta niveles extremos en los que peligra la vida del paciente por múltiples causas,  ya que éste está completamente desnutrido (esto lo trataremos más detalladamente en un post dedicado exclusivamente a los transtornos de la conducta alimentaria).

Con todo esto quería que, cuando leáis la palabra anorexia, no os alarméis al pensar en la segunda definición. Obviamente, por su transfondo psicológico, la anorexia nerviosa es más grave ya que el o la paciente no tiene voluntad de comer sino que, al contrario, emplea todos sus esfuerzos en no hacerlo. La anorexia como síntoma debe vigilarse para evitar que un estado de desnutrición del paciente agrave el cuadro patológico o “no normal” por el que esté atravesando. En este caso, el paciente puede no querer comer porque no tiene ganas pero, con un poco de ayuda, apoyo e información, se pueden buscar soluciones para hacerle este “trago” más llevadero.

Espero que hayáis entendido bien la diferencia. Si no, ya sabéis que aquí estoy para solucionar cualquier duda.

¡Muchas gracias por pasaros! ¡Nos leemos mañana!

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