bona

 

¡Hola a tod@s! ¿Qué tal habéis empezado la semana?

Hoy, y después de llevar un tiempo “desaparecida”, os traigo un tema sobre el que seguro habréis oído hablar y que posiblemente todavía os suscite alguna duda, los aditivos alimentarios.

Un aditivo alimentario es una sustancia natural o de síntesis química que se añade de manera intencionada a alimentos y bebidas con la finalidad, por un lado de mantener sus propiedades y características, y por el otro de mejorar los procesos de elaboración y/o conservación que se les aplican. Estas sustancias tienen escaso o nulo valor nutritivo.

Todos los aditivos alimentarios están regulados por la legislación y, aquellos que son aprobados por la Unión Europea se identifican mediante la letra “E” seguida de una numeración que se le asigna según la función que desempeñan (conservante, colorante, antioxidante, potenciador del sabor, edulcorante, etc.).  Para cada uno de ellos se establecen contenidos máximos aceptables en alimentos y bebidas que no deben ser sobrepasados.

Normalmente también se agrupan según su función:

– Impedir las alteraciones químicas y/o biológicas de los alimentos (antioxidantes y conservantes.

– Proporcionar a los alimentos determinadas texturas y consistencias (gelificantes, espesantes, gasificantes, etc.).

– Modificar el sabor y/o el color de los alimentos (saborizantes, colorantes, edulcorantes, etc.)

Llegados a este punto os preguntaréis, ¿Son saludables? ¿Son perjudiciales? Bueno, lo más seguro es que oigáis y leáis opiniones muy dispares, debido a que está sujeto a la interpretación personal de cada uno. En mi caso, puedo deciros que entiendo las dos vertientes de opinión que pueda haber al respecto.

Por un lado, creo que siempre es mejor un alimento lo más natural posible pero, por el otro, entiendo que por motivos de demanda actual de alimentos la producción busca optimizar las tecnologías de fabricación, mejorar alimentos para satisfacer los gustos de los consumidores y alargar la vida útil de los productos, por lo que los aditivos son en muchos casos necesarios. Seguro que habréis visto muchos anuncios publicitarios en los que el eslogan es “sin conservantes ni colorantes”. Me parece muy positivo que las tecnologías evolucionen hacia nuevas formas de producción y mantenimiento de alimentos pero, no comparto que se sirvan de demonizar determinados compuestos diciendo que son perjudiciales para la salud, cuando éstos han sido evaluados científicamente para precisamente determinar que no lo son, simplemente con la finalidad de aumentar sus ventas.

Lo que os recomiendo es que reviséis el etiquetado de los productos que consumáis, en el que se recoge (o al menos debería) la composición completa de cada uno, incluidos los aditivos.

Además, os dejo este link, de la página web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) donde podréis ampliar la información sobre este tema desde una fuente, a mi entender, fiable.

¡Muchas gracias por vuestra visita! ¡Nos leemos mañana!

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