grasaaaaa

 

¡Hola a tod@s! ¿Qué tal lleváis el día, pasado por agua?

Hoy os traigo la segunda entrega sobre las grasas, las grasas insaturadas. Seguro que habréis oído mencionar que ejercen un efecto beneficioso para nuestro organismo (ojo que no pierdo de vista el tema de las cantidades, ¿recurrente? tal vez, pero todo se basa en una correcta distribución de los nutrientes), es una de las bazas principales de los anuncios comerciales de cualquier producto que las contenga. Pero, ¿qué son y por qué son beneficiosas?

Dentro de las grasas insaturadas podemos diferenciar entre las mono y las poliinsaturadas. La característica principal de estas grasas es que, por contraposición con las saturadas, sus ácidos grasos contienen uno (monoinsaturadas) o varios (poliinsaturadas) dobles enlaces, también llamados insaturaciones. Además, otra diferencia respecto con nuestros protagonistas de ayer, las grasas insaturadas poseen un punto de fusión más bajo por lo que a temperatura ambiente son fluidas (ej. aceite de oliva y de girasol).

Este tipo de grasas se encuentran en alimentos de origen vegetal como la aceituna, el aguacate, las semillas de girasol o los frutos secos, pero también los encontramos en alimentos de origen animal como el pescado.

Seguro que habréis oído hablar de los ácidos grasos Omega 3 y 6, ¿verdad? Se trata de ácidos grasos poliinsaturados.

En general, si se practica un consumo responsable y equilibrado, este tipo de grasas repercuten positivamente sobre el organismo ya que contribuyen, especialmente los Omega3, a reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL) y a incrementar los de colesterol “bueno” (HDL), por lo que sería un aliado a la hora de mejorar el pronóstico de las diferentes patologías cardiovasculares relacionadas con niveles de colesterol sanguíneo elevados.

No obstante, si no se guarda una correcta proporción entre el consumo de ácidos grasos O-3 y O-6 (por ejemplo, excesivo consumo del 6 frente al 3 altamente prevalente en la alimentación de los países desarrollados), los efectos positivos no son tantos y hasta puede verse favorecido el desarrollo de diferentes patologías (ojo! no dejan de ser grasas).

¡Que no cunda el pánico! Iremos explicando todo esto más detalladamente en sucesivas entradas para que lo entendáis mejor. Aún así, por favor, hacedme llegar las dudas que os puedan surgir.

Es por los beneficios que producen que, cuando se habla de distribución de grasas en la dieta, éstas son las que se recomiendan en mayor proporción aunque, como decimos, siempre dentro de un equilibrio y variedad aceptables.

Espero que el post de hoy os haya resultado útil. De todas maneras seguiré ampliando la información poco a poco y de manera más concreta.

¡Espero que paséis un gran fin de semana! ¡El lunes en Valencia es fiesta por lo que nos leemos el martes!

¡Muchas gracias por vuestra visita!

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