¡Buenos días! ¿Cómo lleváis la mañana?

Tal y como os dije ayer, primer post sobre mitos y leyendas nutricionales. Hoy hablaremos sobre el mito que hace ya tiempo surgió alrededor de un producto que todos conocéis, el Actimel.

El Actimel es un alimento lácteo que contiene, además de los fermentos propios de un yogur normal, uno aislado (ojo, no creado) y patentado esclusivamente por Danone: el L-Casei DN-114 001 (a todos os suena el L-Casei, ¿verdad?). Se trata de un alimento probiótico, es decir, que aporta microorganismos vivos que cooperarán con la flora bacteriana autóctona de nuestro sistema digestivo. ¿En qué nos ayudan? Pues principalmente reforzando la barrera de defensa intestinal, gran componente protector del sistema immune. 

La cuestión es que seguro que a más de uno os ha llegado alguna vez un correo electrónico en cadena (en el que se nos pide que la continuemos) donde se nos relataba información sobre los efectos negativos de consumir habitualmente este producto. La afirmación más significativa que nos podemos encontrar es la de que el L-Casei es producido por nuestro organismo y que, al aportarlo de manera externa, éste “pierde la memoria” de como hacerlo. Realmente, nuestro cuerpo no sintetiza microorganismos, la flora propia de nuestro organismo (intestinal, cutánea, etc.) nos coloniza al poco tiempo de nacer, por lo que el aportar algún tipo paralelo de microorganismo no supone que se interrumpan los procesos normales.

Una de las cosas que si que podríamos preguntarnos es si es posible que estos L-Casei compitan con nuestra flora intestinal normal llegando a sustituirla. Bien, pues hay estudios que se han encargado de analizar el contenido bacteriano en muestras de heces de individuos que consumen este producto, hallando que lo que encontramos son L-Casei por lo que no se fijan y son expulsadas, después de ejercer su función, fuera de nuestro cuerpo.

Por último, aquí y aquí, os dejo los documentos científicos emitidos tanto por Danone como por la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), elaborados para desmentir este falso mito. En el de la AEDN se confirman o desmienten las afirmaciones más llamativas del correo electrónico del que os he hablado.

¿Habíais oído hablar de esto? ¿Habíais recibido este correo? Si es así, ¿os había influido a la hora de consumir este producto? Dejad un comentario y contadme vuestra experiencia.

Esto es todo por hoy, ¡Muchísimas gracias por vuestra visita! ¡Hasta mañana!

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