¡Buenos días a tod@s! ¿Cómo lleváis el día?

Según anunciaba ayer en Facebook, quiero aprovechar el post de hoy para empezar una sección sobre los mitos y las leyendas nutricionales que se crean y difunden fundamentalmente a través de la red. Internet es una gran herramienta que permite a la información llegar a cualquier lugar en cualquier momento. El problema es que no siempre esta información disponible pasa por los filtros adecuados para su control y confirmación. Es por ello que surgen infinidad de  afirmaciones falsas o “no del todo ciertas” relativas a cualquier temática.

Obviamente, los temas que más interés suscitan son los más propensos a sufrir la aparición de información falsa, entre ellos todo lo relacionado con la alimentación, la nutrición y la salud.

Seguro que todos habréis oído o leído alguno de los mitos de los que hablaremos como, por ejemplo, los relacionados con el Actimel, con los números en la parte inferior de los bricks de leche o con los diferentes nutrientes de nuestra alimentación. Pueden haber llegado a vosotros a través de e-mails en cadena, de redes sociales o, lo que es más grave, de páginas web o publicaciones supuestamente respaldadas por personas especializadas. Es por esto que quiero utilizar un apartado del blog para, en la medida que me sea posible, trasladaros toda la información veraz al respecto ya que creerse todo lo que encontramos en la red puede, además de desconcertarnos, no ser beneficioso.

Con todo esto, os insto a ser críticos con la información que os encontréis y a contrastarla con aquellos especialistas o entendidos que os inspiren más confianza. Además, no quiero acabar sin ofrecerme para resolver vuestras dudas sobre cualquier tema relacionado con la alimentación y la nutrición.

Nos vemos mañana con el primer post de este nuevo apartado: lo verdadero y lo falso sobre el Actimel.

¡Muchas gracias por vuestra visita! ¡Hasta mañana!

Anuncios