¡Hola a tod@s!

Ya sabéis que, ahora más que nunca, el clásico tupper está en boca de todos como consecuencia de la crisis y de la reciente (y triste al ser debido a los recortes en ayudas) necesidad de los niños en edad escolar de llevarse la comida (a quienes se lo permiten) a clase. Este hecho lo repasaremos otro día dando ideas para hacer que la comida de los niños, aún en tupper, sea equilibrada y nutritiva.

Hoy mi objetivo es repasar la utilidad de este utensilio como un aliado tanto para aquellas personas que llevan a cabo una dieta como para aquellas que deciden ahorrar llevando la comida ya hecha al trabajo o al centro de estudios. Por todos es conocido que, cuando se come fuera de casa, se recurre a alimentos rápidos o a menús del día de diferentes restaurantes. El problema de esto es que o la alimentación acaba por no ser demasiado equilibrada o que el precio resulta que agrede a nuestros bolsillos. La solución, por tanto, reside en la preparación de la comida del día siguiente en casa por lo que, a parte de reducir sustancialmente el coste total del menú elaborado, se puede controlar lo que uno ingiere y la manera en que se elabora (métodos de cocción e ingredientes).

Los menús de tupper ofrecen toda la variedad posible, ya sean platos en caliente o platos en frío que se adaptan perfectamente a los alimentos disponibles en cada temporada, es decir, igual que la alimentación que llevamos a cabo en nuestra casa. Además, esto permite que seamos nosotros mismos los que planeemos lo que vamos a comer haciendo que  se integre totalmente en nuestro plan alimenticio, ya sea de pérdida de peso, de restricción en algún nutriente (colesterol, lactosa…) o acorde a nuestros gustos.

Para acabar, os dejo este link, de un blog sobre comidas para llevar, donde podréis encontrar recetas varias para hacer que vuestras comidas de tupper no sean monótonas y una encuesta para saber cuántos de vosotros tenéis que recurrir habitualmente al tupper.

¡Muchas gracias por vuestra visita! ¡Pasad buen fin de semana!

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