Esta es la gran pregunta a plantearse en el momento de empezar una dieta. La respuesta es que debe de calcularse para cada persona en particular, atendiendo a sus características personales y al objetivo que se persigue (pérdida, mantenimiento o aumento del peso, aumento del rendimiento en dietas para deportistas, mejora de patologías, etc.) ¿En qué se basa este cálculo? El primer parámetro que necesitamos es el Gasto Metabólico Basal, es decir, la cantidad de energía (Kcal) que necesita nuestro organismo diariamente para realizar las funciones vitales básicas (sin contemplar todavía incrementos de las necesidades derivados de factores como la actividad física). Hablamos de personalización ya que este valor se calcula atendiendo a las variables sexo, edad, peso y altura. Lo siguiente a tener en cuenta es el nivel de actividad física de cada individuo ya que, obviamente, esto incrementará sus necesidades energéticas.

Una vez se tiene calculado el gasto energético diario personal, hay que volver a pensar en el objetivo que se persigue. Si se busca una reducción del peso, hay que aportar a través de la dieta una cantidad de Kcal inferior al gasto (hablando siempre de reducciones moderadas y que deben ser revisadas periódicamente) o aumentar éste (incremento de la actividad física). Si, por el contrario, se busca un aumento del mismo habrá que aumentar el aporte o reducir el gasto.

Resumiendo, todo se basa en el balance entre las “entradas” y “salidas” de energía, que son diferentes para cada individuo, no debiendo generalizarse.

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